Bed and Breakfast Les cabanons de Mémé Jeannette 4*
Servicios principales
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Wi-Fi gratis
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Entrada/Salida exprés
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Playa privada
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Actividades
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Spa y relajación
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Comida/Bebida
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Salas de reuniones
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Agradable para niños
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Aire acondicionado
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Mascotas
Ubicación
Situado a 2 km del Jardín Mediterráneo de Mas de la Serre, el Bed and Breakfast Les cabanons de Mémé Jeannette Port Vendres cuenta con WiFi en zonas comunes, además de un aparcamiento privado gratuito en las instalaciones.
El centro de Port Vendres se encuentra a 25 minutos a pie de este hotel de 4 estrellas, mientras que atractivos culturales como el Museo de Colliure están a 10 minutos en coche. El Biodiversarium de Banyuls-sur-Mer, a 3 km, es sin duda una visita obligada para los turistas que viajan en la familia a Port Vendres. El Bed and Breakfast Les cabanons de Mémé Jeannette también te lleva al Fuerte San Telmo que está a unos 25 minutos a pie. Este hotel está al lado de la parada de autobuses Paulilles Parking. Este lugar está a 39 minutos en coche del Aeropuerto Perpiñán-Rivesaltes, que está situado a 45 km.
Las habitaciones del Bed and Breakfast Les cabanons de Mémé Jeannette disponen de un patio y un vestidor, además de climatizador para tu comodidad. Están equipadas con ventanas insonorizadas, y también cuentan con minibar y servicio de tetera/cafetera. Los servicios para mejorar tu estancia incluyen ducha a ras de suelo y un inodoro separado, además de secadores de pelo y albornoces. Los huéspedes pueden aprovechar las vistas a las montañas.
Reseña de un crítico de hotel
Tuve el placer de alojarme en Les Cabanons de Mémé Jeannette durante un fin de semana de escape con amigos, y debo decir que fue una experiencia maravillosa. La villa número 4 nos brindó vistas espectaculares que complementaban perfectamente el entorno idílico de Port-Vendres, ideal para desconectar. La limpieza y el confort de la habitación fueron excepcionales, con una cama tan cómoda que nos hizo sentir como en casa. El desayuno, servido de manera generosa, fue una verdadera sorpresa; disfrutamos de una baguette fresca, exquisitas viennoiseries y un zumo que complementó nuestra mañana. Además, el acceso al jardín y las opciones de senderismo y ciclismo en las cercanías nos permitieron explorar la belleza natural de la zona. Sin duda, este lugar es un rincón que recomendaría a cualquier amante de la gastronomía y la tranquilidad. ¡Volveremos!